lunes, 30 de agosto de 2010

La Risoterapia..¿FUNCIONA?

Yo soy, o almenos lo era hasta antes de empezar a escribir esta nota, un convencido que la risa no cura enfermedades ni salva vidas, cosa que sí hace los tratamientos y procedimientos quirúrgicos en medicina.

Los clásicos decían que para llegar a ser un gran médico había que desinfectarse completamente del dolor ajeno, no mantener ninguna relación de empatía con los pacientes.
No comprendía por qué, si nuestros maestros se formaron bajo el método clásico, ahora no nos dejan decir  ¨el paciente de la cama 11". Refutándonos que estamos tratando con personas y por lo tanto debíamos referirnos a ellos por sus nombres.
No creo que alguien le pueda herir tanto el hecho de llamarlo ¨paciente de la cama 11¨, al final y al cabo es ahí donde está, ocupando uno de las tantas camas del hospital, junto a cientos de pacientes, donde obviamente es más fácil recordar un número que todos sus nombres.

Esa idea errónea que tuve por mucho tiempo, y por la cual algunos de mis compañeros me criticaban, cambió hace unos días, durante una mañana de sábado intermible cuando pasabamos visita en el servicio de cardiología.
Luego de visitar varios pacientes en dicho servicio, entramos a la habitación 21, en una cama se encontraba una pequeña niña de 2 añitos aproximadamente junto a su mami. Había sido internada por complicaciones del CIV (Comunicación Interventricular) que padecía y debía ser operada. Se mostraba temerosa al ver a tantos extraños vestidos de blanco parase alrededor de su cama. El doctor empezó a ascultar con su estetoscopio, pero no precisamente a la niña, sino a sus pantuflas de Puka, luego pasó a examinar a su osito de peluche, posteriormente a su mami, para que la pequeña note que no tenía nada a que temer. Cuando le tocó su turno, se mostraba aún desconfiada y algo temerosa. Su mami nos dijo que si cantabamos ¨un granito de mostaza¨, la canción favorita de la pequeña, ella se tranquilizaría. Dicho y hecho, un coro de enfermeras y estudiantes entonó esa canción tan pegajoza. La niñita entró en confianza y todo fue más fácil.

Luego de examinarla y cuando todos nos retirabamos de esa habitación, el doctor me llamó a un lado y me dijo: Jesús noté que solo tú no cantabas. ¿ No te sabías la canción? - me preguntó. Yo no estudio medicina para ser un payaso doctor - le dije. Él respondió: Hay muchas más cosas  en la vida que llegar a convertirte en el mejor cirujano cardiovascular y sentirte dios cada vez que le arrebatas una vida a la muerte, y tú tienes todo para llegar a ser el mejor, pero no te olvides del lado humano. Ese lado que muchos médicos hace tiempo que ya perdieron. Tú no lo pierdas todavía, y si sientes que ya lo perdiste, haz todo lo posible por recuperarlo. Me dijo, dándome una suave palmada en el hombro, mientras se dirigía a la habitación contigua.

Lo que restaba de la visita me quedé pensando en lo que me dijo. Es increible como una simple experiencia te puede cambiar completamente. Tal vez ahora estoy sacando a la luz mi lado más...como decirlo..¨humano¨? Ese lado mío que siempre quise mantener oculto.

Ahora comprendo, respeto y hasta admiro, la labor que realiza Wendy Ramos y sus Doctores Bola Roja en el Hospital del Niño en Lima y a nivel nacional. Sin olvidar mencionar la estupenda labor que realiza Ximena Ross Morrey y Limón Carkúm, quienes con el mismo entusiasmo y ganas de ayudar, llevan alegría a los niños hospitalizados en el servicio de pediatría del Hospital Las Mercedes en Chiclayo.



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