lunes, 9 de agosto de 2010

RINTI

Si Carla García, sí la hija mayor del Presidente, postea acerca de su perra que tanto adora, Galatea, que hasta puso su foto en la portada de su libro, yo escribiré acerca del perro que nunca tuve y siempre soñé.
Paradójicamente, las familias de mis padres sí tuvieron perros.

Dólar era el perro de la familia de mi madre, un cocker spaniel que recibió mi Tía Corina de regalo de una tía suya, antes de fallecer. Desde ese entonces, Dólar fue el engreído de la casa, claro, hasta que nací yo, lo que despertó en ese can una tremenda envidia, pues había llegado el nuevo Rey. Nuestra relación no fue del todo buena pues el sentirse desplazado a segundo plano por el nuevo integrante de la familia, fue el detonante que desencadenó nuestra contienda.

En más de una ocasión intentó morderme, siendo yo muy pequeño. Cuando Dólar estaba a punto de lograr su cometido, mi abuelo se dio cuenta propinándole tremenda paliza al pobre perro que nunca más se me acercó.



Rinti, originalmente Phantera II, ya que Phantera I había muerto años atrás, fue la mascota de mi Padre y sus 9 hermanos. Un pastor alemán enorme que con su marcha trotante y muy elegante se paseaba por toda la casa de mis abuelos.



Mi padre me contó en una oportunidad, que cuando él estudiaba medicina en Trujillo, regresaba los fines de semana a descansar a la casa de mis abuelos, se tiraba en su cama y Rinti se echaba al pie de su cama, no dejando que nadie se acerque a despertarlo o molestarlo.

Cuando mis padres me llevaron por primera vez a la casa de mis abuelos para que me conozca el resto de la familia, me dejaron durmiendo en su habitación. Grande fue la sorpresa de mis primos y tíos que cuando fueron a verme, encontraron a Rinti echado al pie de la cama donde yo estaba durmiendo, no dejando que nadie se acerque a interrumpir mi sueño.

Fue a partir de esa historia que me contó mi padre que decidí escribir este post, en memoria a ese fiel can que cuidaba a mi padre y también a mí.

Cuando regreso a casa después de las guardias en el hospital, luego de una cirugía de más de 6 horas o simplemente después de un día agotador en la universidad, y lo único que quiero es tirarme a mi cama a descansar, presiento que Rinti todavía está ahí, echado como siempre al pie de mi cama.

1 comentario:

  1. primo ... dejando las mariconadas que algunos podrían interpretar, lo que has relatado es hermoso...sigue asi marcando la diferencia que nos caracteriza a los abuelos, primos, tios, sobrinos custodio. Atte. Tu primo Willy!

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