sábado, 27 de noviembre de 2010

La Farmacología y Yo

De tan sólo pensar en lo que serán estas dos semanas finales del ciclo, como quien hubiera tomado pequeñas dosis de acetilcolina, me aparece una taquicardia refleja, ¡es Farmacología! Pero no para, y es cada vez mayor, ¿mi subconsciente no estará consumiendo anfetaminas? La ansiedad me pudre, y me planteo el alprazolam, y me veo en el dilema entre la dependencia y el ser consumido por la ansiedad y el pánico. Más miedo me da el pensar que quizás empeore con un sindrome de abstinencia. Me entra un dolor de estómago tremendo, como un espasmo, y corro a por butilescopolamina y, por si acaso se me ulcere, un poco de omeprazol, lansoprazol, pantoprazol o esomeprazol.

No puedo más, necesito un cóctel de etomidato, ketamina y propofol, y que me cambien el aire acondicionado por halotano, u óxido nítrico y así me río un rato antes de dormir para que me despierten al mes. Pero la perspectiva de que el mundo continúe sin que yo lo sepa me quita el hambre, me quita el sueño y las ganas de seguir, la depresión me está matando ¿no será hora de la fluoxetina?

En fin, mejor me pongo a estudiar y me dejo de webadas. Los dejo al menos con una canción que les hará ver en qué pendejada me metí (a los que no lo sepan ya, claro).

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