viernes, 29 de abril de 2011

¡Que Dios bendiga sus manos Doctor!

Era una niña hermosa y graciosa de 5 años de edad, de cabello negro enrulado, juguetona y con una sonrisa angelical. Rápidamente se ganó el cariño de todos los cirujanos. Tenía una cardiopatía congénita y me tocaba operarla, una Comunicación Interventrcular, una cardiopatía simple, con un pronóstico muy bueno y con una mortalidad perioperatoria mínima. Los días previos a su cirugía se la pasaba pintando y dibujando, su madre orgullosa los colocaba alrededor de su cama. El día de su cirugía su madre se acercó y con la natural angustia de una madre me dijo que confiaba en Dios y en mí en que todo iba a salir bien.
Todo iba bien durante la cirugía pero al momento de conectarla a la máquina de circulación extracorpórea hizo una elevación de temperatura, 39 grados me dijo el anestesiólogo. ¿Porqué? ¿Que ha pasado?… El equipo de anestesia empezó a buscar la causa mientras yo continuaba operando. Media hora después la temperatura había descendido. ¿Que pasó? Muchas razones se postularon.
Salió de sala de operaciones sin problemas, pasó a la UCI, 3 horas después fue retirada del ventilador, estaba despierta. La cirugía había sido un éxito.
A las ocho horas del post operatorio reaparece la fiebre, 38 grados no cedía con nada y continuó subiendo a 40°. La niña se fue deteriorando, fue necesaria volverla a conectar al ventilador, se estaba descompensado, su corazón empezaba a fallar. ¡Que estaba pasando! ¡Hipertermia maligna fue la respuesta. Fiebre elevada, maligna, como respuesta a los fármacos anestésicos, que no cedía con nada y que podía matar a la niña,. El antídoto no lo teníamos. Nunca había pasado esto en 10 años de cirugías, era el primer caso. La madre angustiada me miraba a los ojos desesperada…¡Que está pasando doctor!..Mi hijita estaba tan bien, ha estado conversando conmigo…¡Que pasa Doctor! Le explico lo de la hipertermia maligna y la madre estalla en llanto….¡Doctor salve a mi hija… salve a mi hija!… Mi corazón se constreñía de dolor, no podía hacer nada. Había salido todo tan bien…. Regreso a la UCI… y veo a los intensivistas haciéndole masaje cardiaco, la niña había hecho un paro cardiaco, Por más apoyo de resucitación que se le dió, el corazón no respondió….¡La niña había fallecido!. Dios mío…¡Porqué esta niña!  era hija única de madre soltera….Cabizbajo, triste y angustiado salí a darle la noticia a la madre…. Ella me ve en el rostro el dolor que expresaba y lo entiende. Estalló en llanto..¡No! ¡Mi hijita Noooo! Se abrazó a mi y lloraba desconsolada yo la acompañaba con lágrimas en mis ojos,no podía soportar tanto dolor, mi frialdad y serenidad de cirujano la perdí en ese instante, ella había confiado en mi, había salido todo tan bien…… En medio de su dolor coge mis manos y me las besa..” Que Dios bendiga sus manos Doctor para que siga operando y salvando a otros niños como mi hija, Ud lo hizo bien, ya Dios sabrá porque me la quito” …¡Porque dios mío! ¡Porque este dolor!…No lo podía creer, yo había operado a su hija y había fallecido…y ella ¡bendecía mis manos!. Dejé a la madre con sus familiares, todos lloraban. Cabizbajo y con un  dolor profundo en el corazón me perdí entre los pasadizos del hospital.
JJCustodio

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