viernes, 6 de mayo de 2011

Filosofía

Puedes creer todo lo que quieras en espíritus, en la otra vida, en el cielo o en le infierno, pero cuando se trata de este mundo, no te hagas el idiota, porque tú puedes decirme que pones tu fe en dios para llegar al final del día, pero cuando se trata de cruzar la calle, estoy seguro que miras a ambos lados.

La fe puede proporcionar tranquilidad o hacernos sentir bien, pero los asuntos prácticos requieren raciocinio y evidencia.

La razón, y no la fe, es lo que da resultados en el mundo real.

No hay vida después de la muerte. No hay evidencia, ¿verdad?

Una vida sin examen no vale la pena ser vivida.

Una vida sin raciocinio ni curiosidad, una vida en la que no se busca la verdad, no es más valiosa que la de un animal inferior.

No, no, yo nunca adivino. Es un hábito escandaloso; destructivo de la facultad lógica.

El infierno son los otros.

Los otros despiertan el mismo grado de empatía que de antagonismo y es por esto que con frecuencia escogemos oponernos a ellos en lugar que involucrarnos.

El hombre es una cuerda tendida entre la bestia y el superhombre.

Soy como dios y Dios es como yo, soy tan grande como dios, él es del mismo tamaño que yo, no esta por encima mio ni yo estoy por debajo de él

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